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Porque Mexico casi pierde ante senegal

Es muy fácil comprender porque México pierde ante senegal el día de ayer. Y es porque:

  • Los futbolistas, entrenadores y directores no les importa si ganan o pierden, al fin y al cabo nunca perderan los salarios exhorbitantes que ganan.
  • Porque nunca a nadie en México nos han educado para saber trabajar en equipo
  • Somos un país de conformistas
  • Y la razón más importante, jugabamos contra una “potencia” en Futbol Soccer y nos confiamos…

Pero quien es Senegal en el Futbol, Wikipedia nos da la respuesta:

La Selección de fútbol de Senegal  es el equipo representativo del país en las competiciones oficiales. A pesar de haber sido una selección con pocos triunfos históricamente en África, Senegal sorprendió al mundo por su participación en la Copa Mundial de Fútbol de 2002, al derrotar en el partido inaugural al campeón defensor, Francia, y luego avanzar hasta cuartos de final de la competencia.

En la Copa Africana de Naciones, tiene como máximo logro, un segundo lugar en el 2002.

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Creo que esas son unas, de todas las razones por las que perdimos y seguiremos perdiendo no solo en futbol, también en educación, politica, cultura, educación… Y no digan que por falta de apoyo, porque hay gente que no tiene ni un solo apoyo y logran más cosas que otros.

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¡Nunca debes conformarte!

Seguramente ya ha oído el dicho: “Todo el mundo quiere ir al cielo, pero nadie se quiere morir”. Yo veo esa actitud en todas partes: en los negocios, en las inversiones y en la vida de muchas personas. Pregúntele a quien sea: “¿Quieres ser rico?”, y le responderá: “¡Por supuesto!”. Pero pregúntele: “¿Estás dispuesto a hacer lo que haga falta?”, y con frecuencia le devolverán una mirada vacía.

Para mí, la diferencia entre alguien que realiza sus sueños y alguien que no, es que el primero tiene la disposición para hacer lo que sea que se necesita para llegar hasta ahí, y el segundo no.

Una vez escribí acerca de los cuatro tipos de personas en que se puede dividir el mundo:
• Aquellas que deben tener la razón,
• Aquellas que deben permanecer cómodas,
• Las que deben ganar y
• Las que deben gustar.

Yo soy del tipo “debo ganar” y para logarlo a veces uno tiene que hacer cosas que resultan incómodas y difíciles. La prueba más reveladora para un ganador (o perdedor) es cómo responde a la adversidad.

¿Qué hace cuando se halla bajo presión? ¿Retrocede? ¿Se da por vencido? ¿O se arremanga y pone manos a la obra? Y al final, ¿continúa avanzando? Esa respuesta cuando las cosas se complican es lo que señala la diferencia entre ser una persona rica o pobre.

La realidad es que a veces necesita un entrenador. Yo tengo entrenadores en muchas áreas de mi vida: negocios, inversiones, presentaciones, acondicionamiento físico y desarrollo personal. Ellos hacen que responda a un nivel de exigencia alto, cuando mi tendencia natural es a tomarme las cosas con calma.

Un ejemplo: un día estaba trabajando en el gimnasio con mi entrenador, JR, cuando él dijo: “Kim, toma la pelota roja para tu siguiente serie de ejercicios”. Atravesé el gimnasio y me incliné para recoger la pelota, esperando que fuera bastante ligera. Pero era mucho más pesada que la azul y la amarilla, que eran las pelotas a las que estaba acostumbrada. “Muy bien -dijo JR- quiero que hagas 20 arremetidas con la pelota por encima de tu cabeza. Luego, haz 20 abdominales y al final 20 sentadillas”. Le eché una mirada inquisitiva y me fui a trabajar. Regresé jadeando y resoplando, pero orgullosa de haberlo logrado y lista para continuar con un ejercicio más fácil. En vez de eso, JR dijo: “Buen trabajo. Ahora haz otras dos series”.

“¿Dos series más?”, protesté. JR sonrió y me dijo: “¿Me pagas para que te sostenga la mano o para obtener resultados? Es tu decisión”. En silencio di media vuelta y me fui con mi pelota roja a empezar mi siguiente serie de ejercicios.

Ahí fue cuando me di cuenta de que para obtener resultados en lo que sea, tienes que usar la pelota más pesada. A menudo elegimos los retos o las metas más sencillos, porque es más fácil y más cómodo. Pero para obtener lo que queremos, tenemos que asumir desafíos más duros.

Así que las preguntas “pelota roja” que usted debe plantearse son:

¿Qué es aquello que, si lo hiciera el día de hoy, mejoraría mi vida dramáticamente?

• Una vez que haya descubierto la respuesta a esa pregunta, pregúntese: ¿realmente estoy dispuesto a hacer lo que se necesite para lograrlo?

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