Disfrutalo y que tengas un excelente inicio de año. Resalto las preguntas que realiza Ma. de los Angeles porque creo que son de suma importancia para su meditación.
“Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido” George Eliot
Permíteme hacerte una pregunta: ¿Estás viviendo tu vida de la manera en que realmente quieres vivirla? Si tu respuesta es afirmativa, te felicito, porque entonces eres de las pocas personas que son verdaderamente exitosas y que tienen el control completo de su vida. Pero si no es así, déjame decirte que formas parte de un grupo desafortunadamente muy grande de personas que están viviendo la vida que otros les están dictando. Y ¿vale la pena vivir así?
Y lo que sucede es que, en lugar de vivir nuestra propia vida, terminamos viviendo la vida que los demás quieren para nosotros, y ¡ni siquiera somos conscientes de ello! Por miedo a quedarnos solos, buscamos la aprobación de los demás (padres, hijos, esposos, novios, amigos, jefes, compañeros de escuela o de trabajo, maestros, vecinos, etc., etc.), y nos convertimos en una mezcla extraña de todo lo que los demás esperan de nosotros, lo cual está muy lejos de ser la vida que realmente deseamos vivir, nuestra propia vida.
No hay nada de malo en aceptar la opinión o consejos de los demás, si eso significa una mejoría en nuestras vidas. No se trata de que nos rehusemos a escuchar las opiniones de los demás, porque eso nos estaría cerrando la puerta a la oportunidad de aprender, o de abrirnos a otros puntos de vista que podrían ser muy útiles. Pero hay que tener cuidado de no caer en la trampa de una situación en la que te conviertes en el esclavo de las intenciones de los demás. Sin duda, es tu vida y tienes todo el derecho de vivirla a tu manera, sin la influencia de los demás. Date a ti mismo(a) la oportunidad de desarrollar tus cualidades creativas, libre de miedo y de presión.
La razón por la que no vives tu propia vida, es porque crees que entre mejor la gente se sienta acerca de tí, mejor te sentirás acerca de ti mismo(a), y que entre menos seas aprobado(a) por los demás, más solo(a) e inapropiado(a) te sentirás. Esto ayuda a explicar por qué piensas que siempre tienes que agradar a los demás, y por qué al mismo tiempo estás resentido(a) con aquellos que sientes que debes agradar. El tener la aprobación de los demás se ha convertido en un sistema extraño de vida en el que crees inconscientemente que no hay vida sin alguien que apruebe tu existencia. Y justamente lo contrario es cierto. Entre más dependes de otros para confirmarte a ti mismo(a), menos vida tienes.
Es nuestro miedo a quedarnos solos y el querer tener la certeza de que estamos haciendo lo correcto, lo que nos empuja a buscar la aprobación de los demás. Pero el día que dejes de vivir buscando la aprobación de los demás, comenzarás a vivir realmente tu propia vida, libre de culpas y resentimientos. Nadie a tu alrededor sospechará que ahora vives en una nueva clase de mundo interior, un mundo que siempre es en tus propios términos, porque tus términos y los términos de este nuevo mundo interior feliz nunca estarán en conflicto. Habrás recuperado tu propia vida.
Esta necesidad de aprobación permea todas las áreas de nuestras vidas, nuestras relaciones en casa y en el trabajo, cómo gastamos nuestro dinero, la manera en que vestimos, la manera en la que nos relacionamos con extraños, hasta los alimentos que comemos y los lugares que frecuentamos. Esta necesidad de agradar a los demás nos lleva a vivir vidas que en el fondo no nos satisfacen y a permanecer en relaciones que no nos hacen bien. En casos extremos, esta necesidad de agradar a los demás nos puede causar enfermedades, pobreza y aún la muerte.
Cuando vivimos nuestra vida en base a lo que los demás piensan de nosotros, destruimos nuestro propio ser, nuestra esencia. Si enfocamos nuestra energía en agradar a los demás, no nos queda nada para crear nuestra propia vida. Si, en nuestro esfuerzo de agradar, permitimos que las ideas de los demás controlen todo lo que hacemos, nuestra vida estará llena de constantes confusiones e insatisfacciones.
Es absolutamente imperativo que cada uno de nosotros aprenda a amarse a si mismo. Cuando nos amamos, podemos ser sinceros con nosotros mismos y podemos escuchar lo que los otros dicen y decidir objetivamente si tiene algún valor o verdad para nosotros. Esto libera nuestro propio potencial y nuestra capacidad de mejorar cada área de nuestra vida, de acuerdo a nuestros propios valores. Por supuesto, el ser objetivo no es fácil, pero puede lograrse. No debemos permitir que los demás reflejen sus propias inseguridades y miedos en nosotros.
Desde pequeños, aprendemos a vivir nuestra vida pensando que hay ciertas cosas que no debemos hacer porque “¿qué van a pensar los demás?” También, aprendemos que debemos agradar a los demás, aún a costa de nosotros mismos. Esta negación de nuestro verdadero ser es tan fuerte, que nos olvidamos de lo que realmente somos. Y así pasamos nuestras vidas suprimiendo nuestros propios deseos. Pero ha llegado el momento de cambiar este patrón. Cada vez que permites que tu vida sea manejada por los deseos de los demás, renuncias a ti mismo(a).
Recuerda que tú eres responsable de tu propia vida. Después de todo, ¿quien más puede ser el experto en tu vida? ¿Quien más puede decir lo que sientes y lo que quieres, lo que te hace feliz y sentirte vivo(a)? Tú tienes, dentro de ti mismo(a), todas las respuestas, por eso es que debes aprender a hacerte cargo y tomar la responsabilidad completa de tu vida. No hay otra persona, lugar, sistema, filosofía, iglesia u organización, que sepa más acerca de tí, que tú mismo(a). Recuerda que tú estás a cargo de tu vida, y que tú puedes ser tu propio mejor amigo. Tú eres la única autoridad en tu propia vida. Eso no significa que no ames y apoyes a los demás o que no escuches lo que tengan que decir. Acepta que puedes aprender de los demás. Acepta que tienes el poder de crear tu vida exactamente en la manera que tú quieres.
Si has renunciado a lo que realmente quieres por temor a lo que van a pensar los demás, es tiempo de dejar de hacerlo. Hay una fórmula sencilla que te permitirá vivir cualquier cosa que desees:
Determina la vida que elegirías si no hubiera obstáculos. No te preocupes si suena loco o si significa que tendrás que renunciar a cosas o a personas que están en tu vida ahora. Sólo ten claridad con respecto a lo que quieres.
Es muy probable que actualmente no estés viviendo la vida que tú elegirías. Y también es muy probable que ni siquiera seas consciente de ello. Las tradiciones y la presión de la sociedad, la familia y la religión, generalmente juegan un papel muy mportante en determinar cómo vives tu vida. Mucha gente termina siguiendo el camino conocido de: escuela, universidad, carrera, trabajo, matrimonio, hijos, jubilación, vejez, enfermedad y muerte, sin siquiera considerar que hay otras opciones. Las elecciones que hacemos, normalmente están limitadas por las tradiciones y lo que nos es familiar, y no es fácil rebelarse contra este patrón y forjar un camino propio.
¿Como te sientes hoy con tu vida? ¿Estás viviendo cada día en plenitud? ¿Amas lo que estás haciendo? ¿Estás emocionado(a) cada momento de tu vida? ¿Estás esperando con ilusión lo que viene después? ¿Estás viviendo tu mejor vida?
Si tu respuesta es: no, quizás, o no estoy seguro(a), eso significa que no estás viviendo tu vida al máximo. Lo cual no tiene que ser así, ya que tu experiencia de vida la creas tú. ¿Por qué conformarte con menos de lo que puedes ser? ¡Tú mereces nada menos que lo mejor! ¡Mereces vivir una vida extraordinaria, llena de alegría, pasión y entusiasmo! No te dejes llevar por tu pasado, tú puedes ser, hacer y tener todo lo que desees. Deja de tratar de complacer a los demás o ser alguien más. Es mejor ser la versión original de tí mismo(a), que un duplicado exacto de alguien más. Deja de quejarte y no hacer nada. Conócete a ti mismo(a). Descubre lo que realmente quieres ser, hacer y tener. No sigas al montón. Vive en alineación con tu propósito. Descubre tus valores, ellos son tu esencia. Diseña tu vida ideal. Deja de poner tu vida en espera. Actúa. Evalúa lo que estás haciendo actualmente y continúa haciéndolo sólo si tiene algún significado para tí. No lo hagas sólo porque “todos lo hacen” o porque es lo que los demás esperan de tí. Haz lo que te gusta hacer. La vida es demasiado corta para desperdiciarla haciendo algo más. Si algo no te gusta, no lo hagas. Gasta tu tiempo y energía en cosas que te traigan alegría y satisfacción. Descubre tu pasión en la vida. ¿Que es lo que te enciende? Si aún no lo sabes, haz tu primer objetivo el saberlo. ¿Qué es lo que realmente te hace feliz? ¿Cuál es tu propósito de vida?
Permanece abierto(a) a las críticas, pero no te dejes afectar por ellas. Aprende de ellas. Se positivo(a). Cree en ti mismo(a) y en tus capacidades y talentos. Deja ir las relaciones que no te sirven, la gente negativa, deshonesta, que no te respeta, que te hace sentir mal acerca de ti mismo(a) y que no te deja crecer. Continúa aprendiendo siempre. Siempre hay algo que aprender. Aprende de tus errores y “fracasos” Aprende cosas diferentes. Sal de tu zona de comodidad, intenta hacer algo diferente a lo que normalmente haces. Si vas a pasar tu tiempo haciendo algo, hazlo lo mejor que puedas.
No te conformes con menos que una vida extraordinaria. No te conformes con un trabajo que no te gusta. No te conformes con una relación que no te satisface. No te conformes con amigos que te hacen sentir menos. Ve por aquello que realmente quieres. Abrete a nuevas ideas. No te limites. Piensa siempre en posibilidades, no en limitaciones. Y por favor, ¡no vivas tu vida en piloto automático!
Olvidamos quienes somos en verdad. Y olvidamos también que todo es posible. Todo lo que hemos soñado y querido es posible. Solo es cuestión de tomar los pasos adecuados para lograrlo, y lo primero que tienes que hacer es definir qué es lo que quieres. Para vivir tu mejor vida, primero tienes que identificar tus más grandes deseos, metas y sueños, cosas que te emocionan, que te hacen sentir vivo(a).
Por otra parte, además de la influencia de otras personas, es importante hacernos conscientes de que nuestras mentes están siendo bombardeadas diariamente con misiles de “información gratuita” a través de los medios electrónicos y escritos. A menudo sin saberlo, estamos haciendo lo que otros quieren que hagamos. Fíjate en la ropa que estás usando, en lo que comes, en los lugares que frecuentas, en las actividades que desarrollas, en lo que gastas tu dinero y tu tiempo y en cómo te comportas. ¿Acaso no estás haciendo lo que otros te están diciendo? El seguir ciegamente a los demás, sin usar nuestra mente y nuestro sentido común, y sin considerar nuestros propios deseos, puede ser desastroso para nuestra vida.
Los seres humanos nos hemos convertido en meros robots en las manos de aquellos que tienen el control completo de nuestras vidas y nos están dirigiendo a través del control remoto de lo que llamamos “educación” e “información”. Hemos perdido nuestra individualidad, nuestra creatividad. Muy pocas personas son lo suficientemente fuertes para tomar el control de sus propias vidas, sin dejarse influenciar por otros, y son, sin lugar a dudas, las personas más poderosas en la Tierra. Se necesita mucho valor, sabiduría y fuerza interior para vivir la vida en su totalidad, en su originalidad, y de una manera digna y ambiciosa.
¿Que harías si supieras que no puedes fracasar? ¿Que harías si tuvieras recursos ilimitados? ¿Cual es tu más grande sueño? ¿Que quieres lograr en tu vida? ¿Cuál sería tu vida ideal? ¿Cuál sería una vida de la cual estarías orgulloso(a)? ¿Cómo quieres vivir el resto de tu propia vida?
Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de alguien más. No te quedes atrapado en el dogma, que es vivir con los resultados de la forma de pensar de otras personas. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás, opaquen tu voz interior. Y lo más importante, ten el coraje de seguir a tu corazón y a tu intuición. Ellos saben, de alguna manera, en lo que en realidad deseas convertirte. Todo lo demás, es secundario.”
Steve Jobs
El estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acerco, lo primero que Harvey noto fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer muy bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey.
Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Wally, su chofer, mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Harvey leyó la tarjeta: Misión de Wally: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable…
Mi amigo Harvey quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha.
Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado. Mi amigo bromeando le dijo: “No, preferiría una soda’ Wally sonrío y dijo: “No hay problema tengo un conservador con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja. Casi tartamudeando, Harvey le dijo: “Tomare la Coca Cola dietética”
Pasándole su bebida, Wally le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Time, Sport Illustrated y USA Today…”
Al comenzar el viaje, Wally le paso a mi amigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”.
Y como si esto no fuera demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenia el aire acondicionado prendido y si la temperatura estaba bien para el. Luego le aviso cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con el o, si Harvey prefería lo dejaría solo en sus meditaciones.
Wally, le pregunto mi asombrado amigo: ¿siempre has atendido a tus clientes así?”
Wally sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas.
Un día escuche en la radio acerca de Wayne Dyer un “Guru” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tú te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás muy rara vez te frustraras. El decía, “Para de quejarte” Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos hacen bulla y se quejan, las águilas se elevan encima del grupo,para alcanzar la cima.
Esto me llego aquí, en medio de los ojos, dijo Wally. Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo bulla y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.Se nota, que los cambios se han pagado, le dijo Harvey.
Sí, seguro que sí, le dijo Wally. Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista confiable para que haga el servicio.
Wally era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.
Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.
Wally el taxista tomo una diferente alternativa. El decidió dejar de hacer bulla como los patos y volar por encima del grupo como las águilas. Los Patos hacen bulla, Las águilas vuelan.
Sin duda un claro ejemplo de que la motivación y el tener metas es la mejor de las herramientas para llegar muy lejos…